Tipos de alopecia

Determina tu tipo de alopecia

Es importante distinguir entre la perdida de cabello donde se recupera el cabello y la alopecia donde la caída del pelo es total y definitiva. En base a esto la alopecia suele clasificarse en dos divisiones fundamentales: No cicatriciales y cicatriciales.
Alopecia no cicatricial
Las alopecias no cicatriciales son muy comunes y presentan un mejor pronóstico que las cicatriciales. En ellas el folículo piloso no se destruye por completo, si no que todavía existe cierta estructura folicular que puede recuperarse mediante el estímulo.
En las alopecias no cicatriciales el folículo presenta una patología, pero sigue con vida, a excepción de los casos en los que la alopecia se prolonga durante periodos muy largos (como sucede en la alopecia común o androgenética). Generalmente, pueden mejorar o curarse por medio de tratamientos y en algunos casos incluso lo hacen espontáneamente. De este tipo de alopecia se deriva la alopecia androgénica, alopecia areata, alopecia difusa (efluvio telogénico).

Alopecia androgénica o androgenética

La alopecia androgenética, también denominada calvicie común en los varones y pérdida hereditaria en las mujeres, es un rasgo común desde el punto de vista genético, producido por los andrógenos en varones, y mujeres sensibles a ellos. Constituye la causa más común de pérdida de cabello, tanto en varones como en mujeres. Se inicia en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta en ambos sexos y a menudo se expresa por completo alrededor de los 40 años de edad.
Las áreas sensibles a la actividad de los andrógenos son la zona media por encima de la frente y la coronilla en el hombre, y toda la zona superior y central de la cabeza en la mujer, estando el grado de sensibilidad y, por tanto, la tendencia al desarrollo de una alopecia androgenética, determinado por una herencia que se transmite de padres a hijos con una intensidad variable (la famosa tradición familiar). La alopecia androgenética se produce un acortamiento y adelgazamiento de los cabellos, que se denominan cabellos miniaturizados. Estos cabellos muestran una pérdida importante de diámetro y longitud y son el rasgo definitorio de la alopecia androgenética. La calvicie transforma un cabello largo, grueso y pigmentado, en un cabello fino, más claro y velloso. 

Alopecia areata

La alopecia areata es una enfermedad que afecta los folículos pilosos. Estos son áreas en la piel que dan crecimiento al pelo. En la mayoría de los casos, el pelo se cae a mechones, dejando áreas sin pelo en forma de circulos. Muchas personas con esta enfermedad sólo tienen unas cuantas áreas de calvicie. Sin embargo, algunas personas pueden perder más pelo. Y aunque es poco común, la enfermedad puede causar la pérdida total del pelo o de todo el vello de la cara y el cuerpo.

La alopecia areata es una enfermedad autoinmunitaria. Normalmente el sistema inmunitario protege al cuerpo contra las infecciones y las enfermedades. Cuando se tiene una enfermedad autoinmunitaria, el sistema inmunitario ataca por error otras partes sanas de su propio cuerpo. En el caso de la alopecia areata, el sistema inmunitario ataca los folículos pilosos.

No existe una cura para la alopecia areata. Tampoco existen medicamentos aprobados para su tratamiento. Hay posibilidad de que el pelo crezca de nuevo, pero también puede volver a caerse. Nadie puede saber cuándo se caerá o cuándo le crecerá el pelo. La enfermedad varía de una persona a otra. Puede que pierda más pelo o puede que la pérdida de pelo se detenga por completo. El pelo que usted ha perdido podría volver a crecer o no. Es posible que una persona que haya perdido todo el pelo lo recupere por completo.

Alopecia difusa (efluvio telogénico)

El efluvio telogénico agudo es la alopecia más frecuente después de la alopecia androgénica. Es una caída difusa, reversible y menos brusca que en el caso de la alopecia androgénica. Se presenta de dos a cuatro meses después de haber actuado la causa desencadenante sobre la fase telogénica del folículo piloso. Se relaciona con numerosas causas, como la utilización de anticonceptivos hormonales, cirugías, dietas hipocalóricas excesivas, infecciones agudas y fiebre alta, hemorragias, fármacos anticoagulantes, estrés, posparto, radiación ultravioleta.

En caso de estrés el pelo pasa con rapidez a la fase de telógeno o reposo, en la que deja de crecer. Permanece en esta fase unos tres meses y luego cae. Por tanto, pueden pasar tres meses desde el acontecimiento estresante hasta que se produce la caída del pelo. En ese tiempo, la persona puede haberse recuperado del estrés y la pérdida de pelo es solo temporal, pues tras la caída comienza un nuevo ciclo normal de crecimiento. En otras ocasiones, el estrés puede ser crónico, lo cual seguirá acortando la duración de la fase de anágeno o crecimiento, de modo que continúa la pérdida de pelo mientras dura el estrés.

Alopecia cicatricial

En las alopecias cicatriciales existe un daño, malformación o destrucción de los folículos pilosos, que puede ser debida a una enfermedad propia del folículo o independiente de él. La más frecuente o común de las alopecias, es la producida por la irradiación Ultravioleta Alfa (UVA) proveniente de la luz solar, que altera la información genética de las células de los folículos pilosos, atrofiándolos lentamente a lo largo de los años, y de forma permanente e irreversible y su manifestación visual en toda el área del cuero cabelludo, donde los rayos solares han sido recibidos perpendicularmente.