Origenes de la alopecia

Una preocupación general por generaciones
La palabra alopecia proviene del griego “alopex” que significa “zorro”. Los griegos  le pusieron este nombre porque el zorro pierde su pelo en primavera y otoño. Dicha relación con la alopecia en los humanos se debe a que en primavera y otoño, el pelo se suele caer de forma más habitual en determinadas personas. Por supuesto, aunque estemos en primavera u otoño, podemos empezar un principio de alopecia que nada tenga que ver con la estación.
Si nota que su cabello se cae de forma exagerada, entonces necesita una valoración de que puede estar ocurriendo y en función de ello, iniciar un tratamiento de inmediato contra la alopecia.
El término Alopecia fue acuñado por el dermatólogo francés Sabouraud (1864-1938) y se define como la “pérdida o caída de pelo de cualquier tipo y origen”
Los Egipcios desarrollaron una amplia variedad de tratamientos para combatir la calvicie entre ellos estaba la preparación de una especie de loción, hecha a base de cocer la grasa de un león, un hipopótamo, un cocodrilo, una oca y de una serpiente para posteriormente aplicarla sobre la zona que presentaba alopecia.

Antes de Cristo, Hipócrates, uno de los "grandes calvos" de la historia, trataba la calvicie con un brebaje especial que contenía opio, rábano, olivas y excremento de palomas; pronto descubrió que el rábano y el aceite de oliva no aliviaban en nada su alopecia.

Aristóteles una de las mentes más privilegiadas que ha existido a lo largo de la historia se aproximó mucho a la realidad y la esencia de la afección cuando observo que los eunucos (individuos castrados) presentaban inmunidad a la alopecia.

Cleopatra, en un intento desesperado de poner fin a la incipiente calvicie de Julio Cesar elaboró una especie de crema a base de diente de caballo con grasa de oso y ciervo.

Todos los estratos y capas sociales han padecido la lacra de la alopecia, sin ir más lejos John D. Rockefeller empecinado en poner fin a su acelerada perdida de pelo seguía a modo de ritual satánico una aplicación diaria de fosforo a excepción de los domingos que empleaba sulfuro.

El ínclito Isidore Nagler, político americano unionista, argumentaba en su libro "Las verdaderas causas de la calvicie" que la curación residía en evitar la masturbación, sostenía que había percibido radical enlentecimiento en su pérdida de pelo desde que se reprimía ante semejantes impulsos sexuales.

Otras terapias a lo largo de la historia sugerían a los afectados por la alopecia la inversión de postura con la intención de que llegara mayor cantidad de flujo sanguíneo al folículo piloso; además ya en épocas mas cercanas a nuestros días se promueven los masajes digitales y el paso de corriente eléctrica de baja intensidad por el cuero cabelludo. Otros fomentan tomar té preparado a partir del helecho "cabello de doncella" y lavarse la cabeza con extracto de la cola del caballo.

 

origenes de la calvicie